La épica cueva de Hércules en Tánger

Los viajeros que pasan varios días en Tánger suelen visitar algunos lugares muy interesantes en las inmediaciones de la ciudad. Uno de los más turísticos es la cueva de Hércules.

La cueva de Hércules está a unos 20 kilómetros de Tánger y se tarda unos 40 minutos en llegar, ya que está situada a ras del mar, en unas preciosas grutas. ¿Nos acompañas a conocerla?

Para ir a visitarlas se aconseja coger un Grand Taxi – en Marruecos los Petit Taxi se desplazan únicamente por el centro de la ciudad, mientras que los Grand Taxi si pueden desplazarse por las inmediaciones – . En el camino a la cueva, se puede ir disfrutando de las vistas a la costa y la estampa de un país muy peculiar.

Las grutas de Hércules fueron descubiertas a finales del siglo XIX, y su principal característica es que tiene una salida al mar cuyo relieve es el mapa de África invertido. La cueva tiene una gran valor arqueológico, con una antigüedad estimada de siete mil años, y tuvo un uso claro de cantera, estando todas las paredes con las marcas dejadas por la extracción de ruedas de molino. Tras estar un par de años cerradas al público, las Grutas de Hércules han vuelto a reabrir tras sufrir una gran reforma y a día de hoy están adaptadas totalmente al turismo con un restaurante, baños, tienda de recuerdos e, incluso, una tienda de artesanías en la roca. El precio de la entrada es de 30 dirhams que merecen la pena para adentrarse en este emblemático lugar  y ver con los propios ojos una de las fotografías más conocidas de Marruecos.

Cuenta la leyenda que Hércules, tras un largo viaje en el que encontró las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, estando cansado y acalorado, quiso darse una baño en el océano Atlántico. Cuando estaba refrescándose llegó el dios del mar Anteo y le dijo que allí no podía estar, que ese era su territorio. Hércules, que era el dios más fuerte, peleó con Anteo y salió victorioso, encerrando a éste dentro de una gruta. Tras este incidente, Hércules siguió disfrutando de su baño hasta que escuchó a una mujer llorar. Se acercó a ella, y tras presentarse como Tinga, esposa de Anteo, le preguntó si había visto a su marido. Hércules le dijo que sí, que había luchado con él y había ganado, y que estaba encerrado para siempre en una cueva. Como era una mujer de gran belleza, Hércules, se enamoró de inmediato de ella y le pidió matrimonio. Ella le respondió que sí, pero que primero tendría que hacer algo como prueba de amor. Entonces Hércules le ofreció el saco de manzanas de oro, pero ella lo rechazó y entonces Tinga, le pidió que el regalo que ella deseaba era que trajera hasta el Atlántico, el agua cálida del Mediterráneo, y Hércules, puso un pie en cada extremo, y haciendo un gran esfuerzo, separó los continentes de África y Europa, dando lugar al estrecho de Gibraltar, donde se abrazan fundiéndose las aguas cálidas del mar mediterráneo con las frías del océano atlántico.

De esta leyenda derivan el nombre de la ciudad de Tánger, por Tinga, el Cabo Espartel, lugar geográfico donde se unen las aguas del mediterráneo con el atlántico, vigiladas por la torre del Faro (S.XIX) – que también merece la pena visitar –, y las grutas de Hércules, a cinco kilómetros del faro.

 

 



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