El nuevo Canal de Panamá, maravilla al mundo

Esta vía marítima recién ampliada es uno de los proyectos de ingeniera más impresionantes de los últimos siglos. Ningún economista de talla internacional duda de que su impacto en la economía mundial formará parte de los libros de historia. 

La idea fuerza que identifica a esta obra faraónica es que el canal ha multiplicado por dos su capacidad de carga. Nuevas cámaras y esclusas de mayor tamaño han conseguido reducir los costes en el transporte marítimo y alcanzar unas cotas de eficiencia nunca soñadas desde su inauguración en 1914.

La ampliación del Canal de Panamá ha supuesto una inversión de nada más y nada menos que 5.500 millones de dólares. Una cantidad que ha sido sufragada a través de los ingresos por los peajes, cinco bancos de desarrollo y una corporación financiera internacional.

Dentro del marco internacional, la mejora de esta infraestructura coloca a Panamá como la economía regional con mayor expectativa de crecimiento en los próximos cinco años. Y es que son múltiples las iniciativas comerciales y portuarias que se están configurando alrededor del canal para atraer industrias e inversores de todos los rincones del mundo.

El buque de bandera china Cosco Shipping Panamá fue oficialmente la primera nave en atravesar el nuevo canal el pasado mes de junio. Atentos a la cifra: el peaje por su paso costó 575.545 dólares. Desde luego una de las cifras más altas que se han pagado para, de una forma involuntaria, formar parte de la historia del transporte marítimo y el comercio global. Tras éste otros nueve buques pasaron por la esclusa durante la jornada inaugural.

El canal, a sus 102 años de edad, necesitaba un urgente lavado de cara para poder afrontar las necesidades de un mercado de amplitud mundial en una constante huida adelante bajo la dinámica del concepto “crecimiento”. La obra ha durado casi una década y ha necesitado del esfuerzo mental y físico de más de 40.000 trabajadores.

Sus cifras y magnitudes no dejan indiferente a nadie. Sus nuevas compuertas son del tamaño del Empire State Building. Con el acero que se ha utilizado para su construcción se podrían construir una veintena de torres Eiffel, mientras que con el basalto que las recubren se podrían levantar dos pirámides de Giza.

Los buques que cruzaban desde el Atlántico al Pacífico por sus canales, con una capacidad de carga de 5.000 contenedores, han pasado a la historia. Ahora las criaturas mecánicas que lo cruzan son capaces de cargar hasta 14.000 contenedores.

Pero lo más esperanzador es que en esta orgía de enormes cifras y expansión a todos los niveles, el medio ambiente también saldrá ganando. Las principales navieras señalan que con el tránsito por el nuevo canal, sobre el año 2020, podrán reducir su huella de carbono hasta en un 60% por contenedor transportado.



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